Y como se ponia por la obra para nos ir, todos los amigos, deudos y criados del Diego Velazquez dijeron á Cortés que para qué queria hacer aquel viaje sin bastimentos, é que no tenia posibilidad para pasar más adelante, porque ya se habian muerto en el real de heridas de lo de Tabasco y de dolencias y hambre sobre treinta y cinco soldados, y que la tierra era grande y las poblaciones de mucha gente, é que nos darian guerra un dia que otro, y que seria mejor que nos volviésemos á Cuba á dar cuenta á Diego Velazquez del oro rescatado, pues era cantidad, y de los grandes presentes de Montezuma, que era el sol de oro y la luna de plata y el casco de oro menudo de minas, y de todas las joyas y ropa por mí referidas.
Y Cortés les respondió que no era buen consejo volver sin ver; porque hasta entónces que no nos podiamos quejar de la fortuna, é que diésemos gracias á Dios, que en todo nos ayudaba; y que en cuanto á los que se han muerto, que en las guerras y trabajos suele acontecer; y que seria bien saber lo que habia en la tierra, y que entre tanto del maíz que tenian los indios y pueblos cercanos comeriamos, ó mal nos andarian las manos.
Y con esta respuesta se sosegó algo la parcialidad del Diego Velazquez, aunque no mucho; que ya habia corrillos dellos y plática en el real sobre la vuelta de Cuba.
Y dejallo hé aquí, y diré lo que más avino.