DE LA MANERA É PERSONA DEL GRAN MONTEZUMA, Y DE CUÁN GRAN SEÑOR ERA.
Seria el gran Montezuma de edad de hasta cuarenta años, y de buena estatura y bien proporcionado, é cenceño é pocas carnes, y la color no muy moreno, sino propia color y matiz de indio, y traia los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrian las orejas, é pocas barbas, prietas y bien puestas é ralas, y el rostro algo largo é alegre é los ojos de buena manera, é mostraba en su persona en el mirar por un cabo amor, é cuando era menester gravedad.
Era muy pulido y limpio, bañábase cada dia una vez á la tarde; tenia muchas mujeres por amigas; é hijas de señores, puesto que tenia dos grandes cacicas por sus legítimas mujeres, que cuando usaba con ellas era tan secretamente, que no lo alcanzaban á saber sino alguno de los que le servian; era muy limpio de sodomías; las mantas y ropas que se ponia cada un dia, no se las ponia sino desde á cuatro dias.
Tenia sobre ducientos principales de su guarda en otras salas junto á la suya, y estos no para que hablasen todos con él, sino cual ó cual; y cuando le iban á hablar se habian de quitar las mantas ricas y ponerse otras de poca valía, mas habian de ser limpias, y habian de entrar descalzos y los ojos bajos puestos en tierra, y no miralle á la cara, y con tres reverencias que le hacian primero que á él llegasen, é le decian en ellas:
—«Señor, mi señor, gran señor.»
Y cuando le daban relacion á lo que iban, con pocas palabras los despachaba; sin levantar el rostro al despedirse dél, sino la cara é ojos