ídolos de malas figuras, que eran sus dioses, y allí estaban sacrificados de aquella noche cinco indios, y estaban abiertos por los pechos y cortados los brazos y los muslos, y las paredes llenas de sangre. De todo lo cual nos admiramos, y pusimos por nombre á esta isleta isla de Sacrificios.
Y allí enfrente de aquella isla saltamos todos en tierra, y en unos arenales grandes que allí hay, adonde hicimos ranchos y chozas con ramas y con las velas de los navíos.
Habíanse allegado en aquella costa muchos indios que traian á rescatar oro hecho piecezuelas, como en el rio de Banderas, y segun despues supimos, mandó el gran Montezuma que viniesen con ello, y los indios que lo traian, al parecer estaban temerosos, y era muy poco.
Por manera que luego el capitan Juan de Grijalva mandó que los navíos alzasen las anclas y pusiesen velas, y fuésemos adelante á surgir enfrente de otra isleta que estaba obra de media legua de tierra, y esta isla es donde agora está el puerto.
Y diré adelante lo que allí nos avino.