Y demás desto, á ciertos soldados secretamente daba joyas de oro, y á otros daba grandes promesas, y mandó que los bastimentos que traian los mayordomos de Montezuma que lo repartiesen entre todos los soldados como á su persona; y demás desto, llamó aparte al Cárdenas y con palabras le halagó, y le prometió que con los primeros navíos le enviaria á Castilla á su mujer é hijos, é le dió trecientos pesos, y así se quedó contento.
Y quedarse ha aquí, y diré cuando venga á coyuntura lo que al Cárdenas acaeció cuando fué á Castilla, y cómo le fué muy contrario á Cortés en los negocios que tuvo ante su majestad.