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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XXXIII.

jinete (nómbrole así porque habia otro buen jinete y otro Lares), é Gonzalo Dominguez, extremados hombres de á caballo; Moron el del Bayamo y Pedro Gonzalez el de Trujillo; todos estos caballeros señaló Cortés, y él por capitan, é mandó á Mesa el artillero que tuviese á punto su artillería, é mandó á Diego de Ordás que fuese por capitan de todos nosotros, porque no era hombre de á caballo, é tambien fué por capitan de los ballesteros é artilleros.

Y otro dia muy de mañana, que fué dia de Nuestra Señora de Marzo, despues de haber oido Misa, puestos todos en ordenanza con nuestro alférez, que entónces era Antonio de Villarroel, marido que fué de una señora que se decia Isabel de Ojeda, que desde allí á tres años se mudó el nombre en Villareal y se llamó Antonio Serrano de Cardona.

Tornemos á nuestro propósito: que fuimos por unas habanas grandes, donde habian dado guerra á Francisco de Lugo y á Pedro de Albarado, y llamábase aquella habana é pueblo Cintia, sujeta al mesmo Tabasco, una legua del aposento donde salimos; é nuestro Cortés se apartó un poco espacio ó trecho de nosotros por causa de unas ciénegas que no podian pasar los caballos; é yendo de la manera que he dicho con el Ordás, dimos con todo el poder de escuadrones de indios guerreros que nos venian ya á buscar á los aposentos, é fué donde los encontramos junto al mesmo pueblo de Cintia en un buen llano. Por manera que si aquellos guerreros tenian deseo de nos dar guerra y nos iban á buscar, nosotros los encontramos con el mismo motivo.

Y dejallo hé aquí, é diré lo que pasó en la batalla, y bien se puede nombrar batalla, é bien terrible, como adelante verán.

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