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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXXXIV.

É que porque supo que eran sus sujetos, teniendo respeto á su persona y á nuestra gran amistad, dejó de matar y asolar todos los que fueron en pensar en la traicion; y lo peor de todo esto es, que dijeron los papas é caciques que por consejo é mandado dél y de sus embajadores lo querian hacer; lo cual nunca creimos que tan gran señor como él es tal mandase, especialmente habiéndose dado por nuestro amigo; y tenemos colegido de su persona que, ya que tan mal pensamiento sus ídolos le pusieron de darnos guerra, que seria en el campo; mas en tanto teniamos que pelease en campo como en poblado, que de dia que de noche, porque los matariamos á quien tal pensase hacer. Mas como lo tiene por grande amigo y le desea ver y hablar, luego nos partimos para su ciudad á dalle cuenta muy por entero de lo que el Rey nuestro señor nos mandó.

Y como el Montezuma oyó esta embajada, y entendió que por lo de Cholula no le poniamos culpa, oimos decir que tornó á entrar con sus papas en ayunos é sacrificios que hicieron á sus ídolos, para que se tornase á retificar que si nos dejaria entrar en su ciudad ó no, y si se lo tornaba á mandar, como le habia dicho otra vez. Y la respuesta que les tornó á dar fué como la primera, y que de hecho nos deje entrar, y que dentro nos mataria á su voluntad.

Y más le aconsejaron sus capitanes y papas, que si ponia estorbo en la entrada, que le hariamos guerra en los pueblos sus sujetos, teniendo, como teniamos, por amigos á los tlascaltecas y todos los totonaques de la sierra, é otros pueblos que habian tomado nuestra amistad, y por excusar estos males, que mejor y más sano consejo es el que les ha dado su Huichilóbos.

Dejemos de más decir de lo que Montezuma tenia acordado, é diré lo que sobre ello hizo, y cómo acordamos de ir camino de Méjico, y estando de partida llegaron mensajeros de Montezuma con un presente, y lo que envió á decir.

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