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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXXXII.

dijese á Cortés, que no era bien que de aquella manera entrasen sus enemigos con armas en su ciudad; y como nuestro capitan lo entendió, mandó á los capitanes y soldados y el fardaje que reparásemos; y como nos vió juntos é que no caminaba ninguno, dijo:

—«Paréceme, señores, que ántes que entremos en Cholula que demos un tiento con buenas palabras á estos caciques é papas, é veamos qué es su voluntad; porque vienen murmurando destos nuestros amigos de Tlascala, y tienen mucha razon en lo que dicen; é con buenas palabras les quiero dar á entender la causa por que veniamos á su ciudad. Y porque ya, señores, habeis entendido lo que nos han dicho los tlascaltecas, que son bulliciosos, será bien que por bien dén la obediencia á su majestad, y esto me parece que conviene.»

Y luego mandó á doña Marina que llamase á los caciques y papas allí donde estaba á caballo, é todos nosotros juntos con Cortés; y luego vinieron tres principales y dos papas, y dijeron:

—«Malinche, perdonadnos porque no fuimos á Tlascala á te ver y llevar comida, y no por falta de voluntad, sino porque son nuestros enemigos Masse-Escaci y Xicotenga é toda Tlascala, é porque han dicho muchos males de nosotros é del gran Montezuma, nuestro señor, que no basta lo que han dicho, sino que ahora tengan atrevimiento con vuestro favor de venir con armas á nuestra ciudad.»

Y que le piden por merced que les mande volver á sus tierras ó á lo ménos que se queden en el campo é que no entren de aquella manera en su ciudad, é que nosotros que vamos mucho en buen hora.

É como el capitan vió la razon que tenia, mandó luego á Pedro de Albarado é al maestre de campo, que era Cristóbal de Olí, que rogasen á los tlascaltecas que allí en el campo hiciesen sus ranchos y chozas, é que no entrasen con nosotros sino los que llevaban artillería y nuestros amigos los de Cempoal, y les dijesen la causa porque se mandaba, porque

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