y llevó consigo dos de nuestros soldados y ciertos indios principales de Guaxocingo, y los principales que consigo llevaba ponian temor con decille que cuando estuviese á medio camino de Popocatepeque, que así se llamaba aquel volcan, no podria sufrir el temblor de la tierra ni llamas y piedras y ceniza que dél sale, é que ellos no se atreverian á subir más de hasta donde tienen unos cues de ídolos, que llaman los teules de Popocatepeque.
Y todavía el Diego de Ordás con sus dos compañeros fué su camino hasta llegar arriba, y los indios que iban en su compañía se le quedaron en lo bajo; despues el Ordás y los dos soldados vieron al subir que comenzó el volcan de echar grandes llamaradas de fuego y piedras medio quemadas y livianas y mucha ceniza, y que temblaba toda aquella sierra y montaña adonde está el volcan, y estuvieron quedos sin dar más paso adelante hasta de allí á una hora, que sintieron que habia pasado aquella llamarada y no echaba tanta ceniza ni humo, y subieron hasta la boca, que era muy redonda y ancha, y que habia en el anchor un cuarto de legua.