CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 88 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO XXIII.

digo Rojas el Rico), y un mancebo que se decia Santa Clara, y dos hermanos que se decian los Martinez del Fregenal, y un Juan de Najara (no lo digo por el sordo, el del juego de la pelota de Méjico), y todas personas de calidad, sin otros soldados que no me acuerdo sus nombres.

Y cuando Cortés los vió todos aquellos hidalgos y soldados juntos se holgó en grande manera, y luego envió un navío á la punta de Guaniguanico, á en pueblo que allí estaba de indios, adonde hacian cazabe y tenian muchos puercos, para que cargase el navío de tocinos, porque aquella estancia era del gobernador Diego Velazquez; y envió por capitan del navío al Diego de Ordás, como mayordomo mayor de las haciendas del Velazquez, y envióle por tenelle apartado de sí; porque Cortés supo que no se mostró mucho en su favor cuando hubo las contiendas sobre quién seria capitan cuando Cortés estaba en la isla de Pinos, que tocó su navío, y por no tener contraste en su persona le envió; y le mandó que despues que tuviese cargado el navío de bastimentos, se estuviese aguardando en el mismo puerto de Guaniguanico hasta que se juntase con otro navío que habia de ir por la banda del norte, y que irian ámbos en conserva hasta lo de Cozumel, ó le avisaria con indios en canoas lo que habia de hacer.

Volvamos á decir del Francisco de Montejo y de todos aquellos vecinos de la Habana, que metieron mucho matalotaje de cazabe y tocinos, que otra cosa no habia; y luego Cortés mandó sacar toda la artillería de los navíos, que eran diez tiros de bronce y ciertos falconetes, y dió cargo dellos á un artillero que se decia Mesa y á un levantisco que se decia Arbenga y á un Juan Catalan, para que los limpiasen y probasen y para que las pelotas y pólvora todo lo tuviesen muy á punto; é dióles vino y vinagre con que lo refinasen; y dióles por compañero á uno que se decia Bartolomé de Usagre.

Asimismo mandó aderezar las ballestas y cuerdas, y nueces y almacen, é que tirasen á terrero, é que mirasen á cuántos pasos llegaba la fuga de cada una dellas.

88