Y cuando acabaron su razonamiento, todos quedamos espantados, y deciamos si por ventura dicen verdad; y luego nuestro capitan Cortés les replicó, y dijo que ciertamente veniamos de hácia donde sale el sol, y que por esta causa nos envió el Rey nuestro señor á tenellos por hermanos, porque tienen noticia dellos, y que plegue á Dios nos dé gracia para que por nuestras manos é intercesion se salven; y dijimos todos:
—«Amen.»
Hartos estarán ya los caballeros que esto leyeren de oir razonamientos y pláticas de nosotros á los de Tlascala, y ellos á nosotros; queria acabar, y por fuerza me he de detener en otras cosas que con ellos pasamos; y es que el volcan que está cabe Guaxocingo echaba en aquella sazon que estábamos en Tlascala mucho fuego, más que otras veces solia echar; de lo cual nuestro capitan Cortés y todos nosotros, como no habiamos visto tal, nos admiramos dello; y un capitan de los nuestros, que se decia Diego de Ordás, tomóle codicia de ir á ver qué cosa era, y demandó licencia á nuestro general para subir en él; la cual licencia le dió, y aun de hecho se lo mandó;