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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXI.

Y desde Socochima pasamos unas altas sierras y puerto, y llegamos á otro pueblo que se dice Texutla, y tambien hallamos en ellos buena voluntad, porque tampoco daban tributo como los demás; y desde aquel pueblo acabamos de subir todas las sierras y entramos en el despoblado, donde hacia muy gran frio y granizo aquella noche, donde tuvimos falta de comida, y venia un viento de la sierra nevada, que estaba á un lado, que nos hacia temblar de frio; porque, como habiamos venido de la isla de Cuba y de la Villa-Rica, y toda aquella costa es muy calurosa, y entramos en tierra fria, y no teniamos con qué nos abrigar sino con nuestras armas, sentiamos las heladas, como no éramos acostumbrados al frio; y desde allí pasamos á otro puerto, donde hallamos unas caserías y grandes adoratorios de ídolos, que ya he dicho que se dicen cues, y tenian grandes rimeros de leña para el servicio de los ídolos que estaban en aquellos adoratorios; y tampoco tuvimos qué comer, y hacia recio frio.

Y desde allí entramos en tierra de un pueblo que se decia Cocotlan, y enviamos dos indios de Cempoal á decille al cacique cómo íbamos, que tuviesen por bien nuestra llegada á sus casas; y era sujeto este pueblo á Méjico, y siempre caminábamos muy apercebidos y con gran concierto, porque viamos que ya era otra manera de tierra; y cuando vimos blanquear muchas azuteas, y las casas del Cacique y los cues y adoratorios, que eran muy altos y encalados, parecian muy bien, como algunos pueblos de nuestra España, y pusímosle nombre Castilblanco, porque dijeron unos soldados portugueses que parecia á la villa de Casteloblanco de Portugal, y así se llama ahora; y como supieron en aquel pueblo por mí nombrado, por los mensajeros que enviábamos, cómo íbamos, salió el cacique á recebirnos con otros principales junto á sus casas; el cual cacique se llamaba Olintecle, y nos llevaron á unos aposentos y nos dieron de comer poca cosa y de mala voluntad; y despues que hubimos comido, Cortés les preguntó con nuestras lenguas de las cosas de su Sr. Montezuma; y dijo de sus grandes poderes de guerreros que tenia en todas las provincias sujetas, sin otros muchos ejércitos que tenia en las fronteras y provincias comarcanas; y luego dijo de la gran

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