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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXI.

—«Pues ¡cómo! ¿ahora lo veis? Mirad que no hagais cosa con que los enojeis, que luego sabrán, que saben lo que teneis en el pensamiento, porque estos teules son los que prendieron á los recaudadores del vuestro gran Montezuma, y mandaron que no les diesen más tributo en todas las sierras ni en nuestro pueblo de Cempoal; y estos son los que nos derrocaron de nuestros templos nuestros teules, y pusieron los suyos, y han vencido los de Tabasco y Cingapacinga. Y demás desto, ya habreis visto cómo el gran Montezuma, aunque tiene tantos poderes, los envia oro y mantas, y ahora han venido á este vuestro pueblo y veo que no les dais nada; andad presto y traedles algun presente.»

Por manera que traiamos con nosotros buenos echacuervos, porque luego trujeron cuatro pinjantes y tres collares y unas lagartijas, aunque era de oro todo muy bajo; y más trujeron cuatro indias, que eran buenas para moler pan, y una carga de mantas. Cortés las recibió con alegre voluntad y con grandes ofrecimientos.

Acuérdome que tenian en una plaza, adonde estaban unos adoratorios, puestos tantos rimeros de calaveras de muertos, que se podian bien contar, segun el concierto con que estaban puestas, que me parece que eran más de cien mil, y digo otra vez sobre cien mil; y en otra parte de la plaza estaban otros tantos rimeros de zancarrones y huesos de muertos que no se podian contar, y tenian en unas vigas muchas cabezas colgadas de una parte á otra, y estaban guardando aquellos huesos y calaveras tres papas que, segun entendimos, tenian cargo dellos; de lo cual tuvimos que mirar más despues que entramos más la tierra adentro, y en todos los pueblos estaban de aquella manera, é tambien en lo de Tlascala.

Pasado todo esto que aquí he dicho, acordamos de ir nuestro camino por Tlascala, porque decian nuestros amigos estaban muy cerca, y que los términos estaban allí junto donde tenian puestos por señales unos mojones; y sobre ello se preguntó al cacique Olintecle que cuál era mejor camino y más llano para ir á Méjico; y dijo que por un pueblo muy

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