Cempoal, dos cargas de mantas para él y para su sobrino Cuesco, que así se llamaba otro gran cacique, y escribió al teniente Juan de Escalante, que dejábamos por capitan, y era en aquella sazon alguacil mayor, todo lo que nos habia acaecido, y cómo ya íbamos camino de Méjico, é que mirase muy bien por todos los vecinos, é se velase, que siempre estuviese de dia é de noche con gran cuidado; que acabase de hacer la fortaleza, é que á los naturales de aquellos pueblos que los favoreciese contra mejicanos, y no les hiciese agravio, ni ningun soldado de los que con él estaban; y escritas estas cartas, y partidos los de Cempoal, comenzamos de ir de nuestro camino muy apercebidos.
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CAPÍTULO LXXXV.
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