CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 211 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO LVII.

É como lo supo, é de qué manera y cuántos é por qué causas se querian ir, y quiénes fueron en los consejos y tramas para ello, les mandó luego sacar las velas, aguja y timon del navío, y los mandó echar presos y les tomó sus confesiones, y confesaron la verdad, y condenaron á otros que estaban con nosotros, que se disimuló por el tiempo, que no permitia otra cosa; y por sentencia que dió, mandó ahorcar al Pedro Escudero y á Juan Cermeño, y á cortar los piés al piloto Gonzalo de Umbría, y azotar á los marineros Peñates, á cada ducientos azotes, y al padre Juan Diaz si no fuera de Misa tambien lo castigara, más metióle algo temor.

Acuérdome que cuando Cortés firmó aquella sentencia dijo con grandes suspiros y sentimientos:

—«¡Oh, quién no supiera escribir, para no firmar muertes de hombres!»

Y paréceme que aqueste dicho es muy comun entre los jueces que sentencian algunas personas á muerte, que lo tomaron de aquel cruel Neron en el tiempo que dió muestras de buen Emperador; y así como se hubo ejecutado la sentencia, se fué Cortés luego á mata-caballo á Cempoal, que es cinco leguas de la villa, y nos mandó que luego fuésemos tras él ducientos soldados y todos los de á caballo; y acuérdome que Pedro de Albarado, que habia tres dias que le habia enviado Cortés con otros ducientos soldados por los pueblos de la sierra porque tuviesen qué comer, porque en nuestra villa pasábamos mucha necesidad de bastimentos, y le mandó que se fuese á Cempoal para que allí diéramos órden de nuestro viaje á Méjico.

Por manera que el Pedro de Albarado no se halló presente cuando se hizo la justicia que dicho tengo. Y cuando nos vimos juntos en Cempoal, la órden que se dió en todo diré adelante.

211