y en la fortaleza comenzó á enmaderar y tejar, y hacia todas las cosas como conviene hacer todo lo que los buenos capitanes son obligados; y fué harto provechoso á Cortés y á todos nosotros, como adelante verán en su tiempo é sazon.
Dejemos á Sandoval en la Villa-Rica, y volvamos á Alonso de Grado, que llegó preso á Méjico, y queria ir á hablar á Cortés, y no le consintió que pareciese delante dél, ántes le mandó echar preso en un cepo de madera que entónces hicieron nuevamente. Acuérdome que olia la madera de aquel cepo como á sabor de ajos y cebollas, y estuvo preso dos dias.
Y como el Alonso de Grado era muy plático y hombre de muchos medios, hizo grandes ofrecimientos á Cortés que le seria muy servidor, y luego le soltó; y aun desde allí adelante vi que siempre privaba con Cortés, mas no para que le diese cargos de cosas de guerra, sino conforme á su condicion; y aun el tiempo andando le dió la contaduría que solia tener Alonso de Ávila, porque en aquel tiempo envió al mismo Alonso de Ávila á la isla de Santo Domingo por procurador, segun adelante diré en su coyuntura.