muy barrido y limpio para que vamos por él, y que el otro camino lo tienen ciego, y cortados muchos árboles muy gruesos y grandes pinos porque no puedan ir caballos ni pudiésemos pasar adelante; y que abajado un poco de la sierra, por el camino que tenian limpio, creyendo que habiamos de ir por él, que tenian cortado un pedazo de la sierra, y habia allí mamparos é albarradas, é que han estado en el paso ciertos escuadrones de mejicanos para nos matar, é que nos aconsejaban que no fuésemos por el que estaba limpio, sino por donde estaban los árboles atravesados, é que ellos nos darán mucha gente que lo desembaracen.
É pues que iban con nosotros los tlascaltecas, que todos quitarian los árboles, é que aquel camino salia á Talmalanco; é Cortés, recibió el presente con mucho amor, y les dijo que les agradecia el aviso que le daban, y con el ayuda de Dios que no dejará de seguir su camino, é que irá por donde le aconsejaban.
É luego otro dia bien de mañana comenzamos á caminar é ya era cerca de medio dia cuando llegamos en lo alto de la sierra, donde hallamos los caminos ni más ni ménos que los de Guaxocingo dijeron; y allí reparamos un poco y aun nos dió qué pensar en lo de los escuadrones mejicanos, y en la sierra cortada donde estaban las albarradas de que nos avisaron.
Y Cortés mandó llamar á los embajadores del gran Montezuma, que iban en nuestra compañía, y les preguntó que cómo estaban aquellos dos caminos de aquella manera, el uno muy limpio y barrido, y el otro lleno de árboles cortados nuevamente.
Y respondieron que porque vamos por el limpio, que sale á una ciudad que se dice Chalco, donde nos harán buen recibimiento, que es de su señor Montezuma; y que el otro camino, que le pusieron aquellos árboles y le cegaron porque no fuésemos por él, que hay malos pasos é se rodea algo para ir á Méjico, que sale á otro pueblo que no es tan grande como Chalco; entónces dijo Cortés que queria ir por el que estaba embarazado,