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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXII.

todos solian dar tributo á Montezuma, tuvieron por cierto que íbamos contra ellos, porque les tenian por enemigos; y como otras veces los mejicanos con mañas y cautelas les entraban en la tierra y se la saqueaban, así creyeron querian hacer ora.

Por manera que luego como llegaron los dos nuestros mensajeros con la carta y el chapeo, y comenzaron á decir su embajada, los mandaron prender sin ser más oidos, y estuvimos aguardando respuesta aquel dia y otro; y como no venian, despues de haber hablado Cortés á los principales de aquel pueblo, y dicho las cosas que convenian decir acerca de nuestra santa fe, y cómo éramos vasallos de nuestro Rey y señor, que nos envió á estas partes para quitar que no sacrifiquen y no maten hombres ni coman carne humana, ni hagan las torpedades que suelen hacer; y les dijo otras muchas cosas que en los más pueblos por donde pasábamos les soliamos decir, y despues de muchos ofrecimientos que les hizo que les ayudaria, les demandó veinte indios de guerra que fuesen con nosotros, y ellos nos los dieron de buena voluntad, y con la buena ventura, encomendándonos á Dios, partimos otro dia para Tlascala.

É yendo por nuestro camino con el concierto que ya he dicho, vienen nuestros mensajeros que tenian presos que parece ser, como andaban revueltos en la guerra los indios que los tenian á cargo y guarda, se descuidaron, y de hecho, como eran amigos, los soltaron de las prisiones; y vinieron tan medrosos de lo que habian visto é oido, que no lo acertaban á decir; porque, segun dijeron, cuando estaban presos los amenazaban y decian:

—«Ahora hemos de matar á esos que llamais teules y comer sus carnes, y veremos si son tan esforzados como publicais, y tambien comeremos vuestras carnes, pues venis con traiciones y con embustes de aquel traidor de Montezuma.»

Y por más que les decian los mensajeros, que éramos contra los mejicanos, que á todos los tlascaltecas los teniamos por hermanos, no

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