á llamar, y tornó á hablar al cacique y papas y principales de Cholula que no tuviesen miedo ni anduviesen alterados, y que mirasen la obediencia que dieron, que no la quebrantasen, que les castigaria por ello; que ya les ha dicho que nos queremos ir por la mañana, que ha menester dos mil hombres de guerra de aquella ciudad que vayan con nosotros, como nos han dado los de Tlascala, porque en los caminos los habrá menester; é dijéronle que sí darian así los hombres de guerra como los del fardaje é demandaron licencias para irse luego á los apercebir, y muy contentos se fueron, porque creyeron que con los guerreros que habian de dar é con las capitanías de Montezuma que estaban en los arcabuezos y barrancas, que allí de muertos ó presos no podriamos escapar, por causa que no podrian correr los caballos; y por ciertos mamparos y albarradas, que dieron luego por aviso á los que estaban en guarnicion que hiciesen á manera de callejon que no pudiésemos pasar, y les avisaron que otro dia habiamos de partir, é que estuviesen muy á punto todos, porque ellos darian dos mil hombres de guerra; é como fuésemos descuidados, que allí harian su presa los unos y los otros, é nos podian atar; é que esto que lo tuviesen por cierto, porque ya habian hecho sacrificios á sus ídolos de guerra y les han prometido la vitoria.
Y dejemos de hablar en ello, que pensaban que seria cierto; é volvamos á nuestro capitan, que quiso saber muy por extenso todo el concierto y lo que pasaba; y dijo á doña Marina que llevase más chalchihuis á los dos papas que habia hablado primero, pues no tenia miedo, é con palabras amorosas les dijese que les queria tornar á hablar Malinche, é que los trujese consigo; y la doña Marina fué y les habló de tal manera, que lo sabia muy bien hacer, y con dádivas vinieron luego con ella; y Cortés les dijo que dijesen la verdad de lo que supiesen, pues eran Sacerdotes de ídolos é principales, que no habian de mentir; é que lo que dijesen, que no seria descubierto por via ninguna, pues que otro dia nos habiamos de partir, é que les daria mucha ropa; é dijeron que la verdad es, que su señor Montezuma supo que íbamos á aquella ciudad, é que cada dia estaba en muchos acuerdos, é que no determinaba bien la cosa; é que unas veces les