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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXXXVIII.

me representa todo delante de mis ojos como si ayer fuera cuando esto pasó; y considerada la cosa y gran merced que nuestro Señor Jesucristo nos hizo y fué servido de darnos gracia y esfuerzo para osar entrar en tal ciudad, é me haber guardado de muchos peligros de muerte, como adelante verán.

Doyle muchas gracias por ello, que á tal tiempo me ha traido para podello escribir, é aunque no tan cumplidamente como convenia y se requiere; y dejemos palabras, pues las obras son buen testigo de lo que digo.

É volvamos á nuestra entrada en Méjico, que nos llevaron á aposentar á unas grandes casas, donde habia aposentos para todos nosotros, que habian sido de su padre el gran Montezuma, que se decia Axayaca, adonde en aquella sazon tenia el gran Montezuma sus grandes adoratorios é ídolos, é tenia una recámara muy secreta de piezas y joyas de oro, que era como tesoro de lo que habia heredado de su padre Axayaca, que no tocaba en ello; y asimismo nos llevaron á aposentar á aquella casa por causa que como nos llamaban teules, é por tales

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