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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XVI.

puerto, y la tierra de suyo rica de oro y de pastos para ganados; á este efecto se pobló de los más principales conquistadores de Méjico, é yo fuí uno, é fuí por mis naranjos y traspúselos, é salieron muy buenos.

Bien sé que dirán que no hace al propósito de mi relacion estos cuentos viejos, y dejallos; é diré como quedaron todos los indios de aquellas provincias muy contentos, é luego nos embarcamos y vamos la vuelta de Cuba, y en cuarenta y cinco dias, unas veces con buen tiempo y otras veces con contrario, llegamos á Santiago de Cuba, donde estaba el gobernador Diego Velazquez, y él nos hizo buen recibimiento; y desque vió el oro que traiamos, que seria cuatro mil pesos, é con el que trujo primero el capitan Pedro de Albarado seria por todo unos veinte mil pesos, unos decian más é otros decian ménos, é los oficiales de S. M. sacaron el Real quinto; é tambien trujeron las seiscientas hachas que parecian de oro, é cuando las trujeron para quintar estaban tan mohosas, en fin como cobre que era, y allí hubo bien que reir y decir de la burla y del rescate.

Y el Diego Velazquez con todo esto estaba muy contento, puesto que parecia estar mal con el pariente Grijalva; é no tenia razon, sino que el Alfonso de Ávila era mal acondicionado, y decia que el Grijalva era para poco, é no faltó el capitan Montejo que le ayudó del mal.

Y cuando esto pasó, ya habia otras pláticas para enviar otra armada, é á quién elegirian por capitan.

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