llegaron á Méjico los salió á recibir, y los metió en la ciudad muy honradamente; y como el Clérigo y los demás sus compañeros vieron á Méjico ser tan grandísima ciudad, y la riqueza de oro que teniamos, é otras muchas ciudades en el agua de la laguna, é todos nuestros capitanes é soldados, y la gran franqueza de Cortés, estaban admirados; y á cabo de dos dias que estuvieron con nosotros, Cortés les habló de la tal manera con prometimientos y halagos, y aun les untó las manos de tejuelos y joyas de oro, y los tornó á enviar á su Narvaez con bastimento que les dió para el camino; que donde venian muy bravosos leones, volvieron muy mansos y se le ofrecieron por servidores.
Y así como llegaron á Cempoal á dar relacion á su capitan, comenzaron á convocar todo el real de Narvaez que se pasasen con nosotros.
Y dejallo hé aquí, y diré cómo Cortés escribió al Narvaez, y lo que sobre ello pasó.
FIN DEL TOMO PRIMERO.