todo el linaje humano, que estaba perdido; y que aqueste nuestro Dios resucitó al tercero dia y está en los cielos, y es el que hizo el cielo y tierra y la mar, y crió todas las cosas que hay en el mundo, y las aguas y rocios, y ninguna cosa se hace sin su santa voluntad; y que en él creemos y adoramos, y que aquellos que ellos tienen por dioses, que no lo son, sino diablos, que son cosas muy malas, y cuales tienen las figuras, que peores tienen los hechos; é que mirasen cuán malos son y de poca valía, que adonde tenemos puestas cruces como las que vieron sus embajadores, con temor dellas no osan parecer delante, y que el tiempo andando lo verian.
É lo que agora le pide por merced es, que esté atento á las palabras que agora le quiere decir. Y luego le dijo muy bien dado á entender de la creacion del mundo, é como todos somos hermanos, hijos de un padre y de una madre, que se decian Adan y Eva; cómo tal hermano, nuestro gran Emperador, doliéndose de la perdicion de las ánimas, que son muchas las que aquellos sus ídolos llevan al infierno, donde arden en vivas llamas, nos envió para que esto que ha oido lo remedie, y no adoren aquellos ídolos ni les sacrifiquen más indios ni indias; y pues todos somos hermanos, no consientan sodomías ni robos; y más le dijo, que el tiempo andando enviaria nuestro Rey y señor unos hombres que entre nosotros viven muy santamente, mejores que nosotros, para que se lo dén á entender; porque al presente no veniamos á más de se lo notificar; é así, se lo pide por merced que lo haga y cumpla.
É porque pareció que el Montezuma queria responder, cesó Cortés la plática. É díjonos Cortés á todos nosotros que con él fuimos:
—«Con esto cumplimos, por ser el primer toque.»
Y el Montezuma respondió:
—«Señor Malinche, muy bien entendido tengo vuestras pláticas y razonamientos ántes de agora, que á mis criados sobre vuestro Dios les