Y como Cortés andaba muy solícito en aviar su armada, y en todo se daba mucha priesa, como ya la malicia y envidia reinaba siempre en aquellos deudos del Diego Velazquez, estaban afrentados como no se fiaba el pariente dellos, y dió aquel cargo y capitanía á Cortés, sabiendo que le habia tenido por su grande enemigo pocos dias habia sobre el casamiento de la mujer de Cortés, que se decia Catalina Suarez la Marcaida (como dicho tengo); y á esta causa andaban mormurando del pariente Diego de Velazquez y aun de Cortés, y por todas las vías que podian la revolvian con el Diego Velazquez para que en todas maneras le revocasen el poder; de lo cual tenia dello aviso el Cortés, y á esta causa no se quitaba de la compañía de estar con el gobernador y siempre mostrándose muy gran su servidor. Él decia que le habia de hacer muy ilustre señor é rico en poco tiempo.
Y demás desto, el Andrés de Duero avisaba siempre á Cortés que se diese priesa en embarcar, porque ya tenian trastrocado al Diego Velazquez con importunidad de aquellos sus parientes los Velazquez. Y desque aquello vió Cortés, mandó á su mujer doña Catalina Suarez la Marcaida que todo lo que hubiese de llevar de bastimentos y otros regalos que suelen hacer para sus maridos, en especial para tal jornada, se llevase luego á embarcar á los navíos.
É ya tenia mandado apregonar é apregonado, é apercebidos á los maestres y pilotos y á todos los soldados, que para tal dia y noche no quedase ninguno en tierra.
Y desque aquello tuvo mandado y los vió todos embarcados, se fué á despedir del Diego Velazquez, acompañado de aquellos sus grandes amigos y compañeros, Andrés de Duero y el contador Amador de Lares, y todos los más nobles vecinos de aquella villa; y despues de muchos ofrecimientos y abrazos de Cortés al gobernador y del gobernador á Cortés, se despidió dél; y otro dia muy de mañana, despues de haber oido Misa, nos fuimos á los navíos, y el mismo Diego Velazquez le tornó á