Vamos adelante á los grandes oficiales de asentar de pluma y pintores y entalladores muy sublimados, que por lo que ahora hemos visto la obra que hacen, ternemos consideracion en lo que entónces labraban, que tres indios hay en la ciudad de Méjico, tan primos en su oficio de entalladores y pintores, que se dicen Márcos de Aquino y Juan de la Cruz y el Crespillo, que si fueran en tiempo de aquel antiguo é afamado Apéles, y de Miguel Ángel ó Berruguete, que son de nuestros tiempos, les pusieran en el número dellos.
Pasemos adelante, y vamos á las indias de tejederas y labranderas, que le hacian tanta multitud de ropa fina con muy grandes labores de plumas; y de donde más cotidianamente le traian, era de unos pueblos y provincia que está en la costa del Norte de cabe la Vera-Cruz, que la decian Costacan, muy cerca de San Juan de Ulúa, donde desembarcamos cuando veniamos con Cortés; y en su casa del mismo Montezuma todas las hijas de señores que tenia por amigas, siempre tejian cosas muy primas, é otras muchas hijas de mejicanos vecinos, que estaban como á manera de recogimiento, que querian parecer monjas, tambien tejian, y todo de pluma.
Estas monjas tenian sus casas cerca del gran cu del Huichilóbos, y por devocion suya y de otro ídolo de mujer, que decian que era su abogada para casamientos, las metian sus padres en aquella religion hasta que se casaban, y de allí las sacaban para las casar.
Pasemos adelante, y digamos de la gran cantidad de bailadores que tenia el gran Montezuma, y danzadores é otros que traen un palo con los piés, y de otros que vuelan cuando bailan por alto, y de otros que parecen como matachines, y estos eran para dalle placer. Digo que tenia un barrio destos que no entendian en otra cosa.