CÓMO ECHAMOS LOS DOS BERGANTINES AL AGUA, Y CÓMO EL GRAN MONTEZUMA DIJO QUE QUERIA IR Á CAZA, Y FUÉ EN LOS BERGANTINES HASTA UN PEÑOL DONDE HABIA MUCHOS VENADOS Y CAZA; QUE NO ENTRABA EN EL ALCÁZAR PERSONA NINGUNA, CON GRAVE PENA.
Como los dos bergantines fueron acabados de hacer y echados al agua, y puestos y aderezados con sus jarcias y mástiles, con sus banderas reales é imperiales, y apercebidos hombres de la mar para los marear, fueron en ellos al remo y vela, y eran muy buenos veleros.
Y como Montezuma lo supo, dijo á Cortés que queria ir á caza en la laguna á un peñol que estaba acotado, que no osaban entrar en él á montear por muy principales que fuesen, so pena de muerte; y Cortés le dijo que fuese mucho en buen hora, y que mirase lo que de ántes le habia dicho cuando fué á sus ídolos, que no era más su vida de revolver alguna cosa, y que en aquellos bergantines iria, que era mejor navegacion ir en ellos que en sus canoas y piraguas, por grandes que sean; y el Montezuma se holgó de ir en el bergantin más velero, y metió consigo muchos señores y principales, y el otro bergantin fué lleno de caciques y un hijo de Montezuma, y apercebió sus monteros que fuesen en canoas y piraguas.
Cortés mandó á Juan Velazquez de Leon, que era capitan de la guarda, y á Pedro de Albarado y á Cristóbal de Olí fuesen con él, y Alonso de Ávila con ducientos soldados, que llevasen gran advertencia del cargo que les daba, y mirasen por el gran Montezuma; y como todos estos capitanes que he nombrado eran de sangre en el ojo, metieron todos los soldados que he dicho, y cuatro tiros de bronce con toda la pólvora que habia, con