CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 119 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO XXXIII.

CÓMO CORTÉS MANDÓ QUE PARA OTRO DIA NOS APAREJÁSEMOS TODOS PARA IR EN BUSCA DE LOS ESCUADRONES GUERREROS, Y MANDÓ SACAR LOS CABALLOS DE LOS NAVÍOS, Y LO QUE MÁS NOS AVINO EN LA BATALLA QUE CON ELLOS TUVIMOS.

Luego Cortés supo que muy ciertamente nos venian á dar guerra, y mandó que con brevedad sacasen todos los caballos de los navíos en tierra, y que escopetas y ballesteros é todos los soldados estuviésemos muy á punto con nuestras armas, é aunque estuviésemos heridos; y cuando hubieron sacado los caballos en tierra, estaban muy torpes y temerosos en el correr, como habia muchos dias que estaban en los navíos, y otro dia estuvieron sueltos.

Una cosa acaeció en aquella sazon á seis ó siete soldados, mancebos y bien dispuestos, que les dió mal en los riñones, que no se pudieron tener poco ni mucho en sus piés si no los llevaban á cuestas: no supimos de qué; decian que de ser regalados en Cuba, y que con el peso y calor de las armas que les dió aquel mal.

Luego Cortés los mandó llevar á los navíos, no quedasen en tierra, y apercibió á los caballeros que habian de ir los mejores jinetes, y caballos que fuesen con pretales de cascabeles, y les mandó que no se parasen á alancear hasta haberlos desbaratado, sino que las lanzas se les pasasen por los rostros; y señaló trece de á caballo, á Cristóbal de Olí, y Pedro de Albarado, é Alonso Hernandez Puertocarrero, é Juan de Escalante, é Francisco de Montejo; é á Alonso de Ávila le dieron un caballo que era de Ortiz el músico y de un Bartolomé García, que ninguno dellos era buen jinete; é Juan Velazquez de Leon, é Francisco de Morla, y Lares el buen

119