porque era como atronado; todo lo cual alcanzó á saber Cortés, y envió á pedir por merced al Montezuma que se lo diese, que él lo queria guardar; porque, segun le dijeron, le habia mandado matar el Montezuma; y traido ante Cortés, le habló muy amorosamente, y que no fuese loco contra su señor, y que lo queria soltar. Y Montezuma cuando lo supo dijo que no lo soltase, sino que lo echasen en la cadena gorda, como á los otros reyezuelos por mí ya nombrados.
Tornemos á decir que en obra de veinte dias vinieron todos los principales que Montezuma habia enviado á cobrar los tributos del oro, que dicho tengo. Y así como vinieron, envió á llamar á Cortés y á nuestros capitanes y ciertos soldados que conocia que éramos de guarda, y dijo estas palabras formales, ó otras como ellas:
—«Hágoos saber, señor Malinche y señores capitanes y soldados, que á vuestro gran rey yo le soy en cargo y le tengo buena voluntad, así por señor y tan gran señor, como por haber enviado de tan léjas tierras á saber de mí; y lo que más me pone en el pensamiento es, que él ha de ser el que nos ha de señorear, segun nuestros antepasados nos han dicho, y aun nuestros dioses nos dan á entender por las respuestas que dellos tenemos; toma ese oro que se ha recogido, y por ser tan de priesa no se trae más; y lo que yo tengo aparejado para el Emperador es todo el tesoro que he habido de mi padre, que está en vuestro poder y aposento, que bien sé que luego que aquí venistes, abristes la casa y lo vistes é mirastes todo, y la tornastes á cerrar como ántes estaba; y cuando se lo enviáredes, decidle en vuestros anales y cartas: «Esto os envia vuestro buen vasallo Montezuma;» y tambien yo os daré unas piedras muy ricas, que le envieis en mi nombre, que son chalchichuis, que no son para dar á otras personas, sino para ese vuestro gran Emperador, que vale cada una piedra dos cargas de oro. Tambien le quiero enviar tres cerbatanas con sus esqueros y bodoqueras, que tienen tales obras de pedrería, que se holgará de vellas; y tambien yo quiero dar de lo que tuviere, aunque es poco, porque todo el más oro y joyas que tenia os he dado en veces.»