de Leon y tenia la cabeza muy grande y la barba prieta y crespa, era muy robusto de gesto y mancebo de muchas fuerzas, y le hirieron muy malamente al Escalante y otros seis soldados, y mataron el caballo, y se volvió á la Villa-Rica, y dende á tres dias murió él y los soldados; y desta manera pasó lo que decimos de la Almería, y no como lo cuenta el coronista Gómora, que dice en su Historia que iba Pedro de Ircio á poblar á Pánuco con ciertos soldados; y para bien velar no teniamos recaudo, cuanto más enviar á poblar á Pánuco; y dice que iba por capitan el Pedro de Ircio, que ni aun en aquel tiempo no era capitan ni aun cuadrillero, ni se le daba cargo, y se quedó con nosotros en Méjico.
Tambien dice el mismo coronista otras muchas cosas sobre la prision del Montezuma: habia de mirar que cuando lo escribia en su Historia que habia de haber vivos conquistadores de los de aquel tiempo, que le dirian cuando lo leyesen: «Esto pasa desta suerte.»
Y dejallo he aquí, y volvamos á nuestra materia, y diré cómo los capitanes mejicanos, despues de dalle la batalla que dicho tengo al Juan de Escalante, se lo hicieron saber al Montezuma, y aun le llevaron presentada la cabeza del Arguello, que parece se murió en el camino de las heridas, que vivo le llevaban; y supimos que el Montezuma cuando se lo mostraron, como era robusto y grande, y tenia grandes barbas y crespas, hubo pavor y temió de la ver, y mandó que no la ofreciesen á ningun cu de Méjico, sino en otros ídolos de otros pueblos; y preguntó al Montezuma que, siendo ellos muchos millares de guerreros, que cómo no vencieron á tan pocos teules.
Y respondieron que no aprovechaban nada sus varas y flechas ni buen pelear; que no les pudieron hacer retraer, porque una gran tequeciguata de Castilla venia delante dellos, y que aquella señora ponia á los mejicanos temor, y decia palabras á sus teules que los esforzaba; y el Montezuma entónces creyó que aquella gran señora que era Santa María y la que le habiamos dicho que era nuestra abogada, que de ántes dimos al gran Montezuma con su precioso Hijo en los brazos.