CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 232 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO LXIII.

Íbanse retrayendo hácia unos arcabuezos, donde estaban en celada sobre más de cuarenta mil guerreros con su capitan general, que se decia Xicotenga, y con sus divisas de blanco y colorado, porque aquella divisa y librea era de aquel Xicotenga; y como habia allí unas quebradas, no nos podiamos aprovechar de los caballos, y con mucho concierto los pasamos.

Al pasar tuvimos muy gran peligro, porque se aprovechaban de su buen flechar, y con sus lanzas y montantes nos hacian mala obra, y aun las hondas y piedras como granizo eran harto malas; y como nos vimos en lo llano con los caballos y artillería, nos lo pagaban, que matábamos muchos; mas no osábamos deshacer nuestro escuadron, porque el soldado que en algo se desmandaba para seguir algunos indios de los montantes ó capitanes, luego era herido y corria gran peligro.

Y andando en estas batallas, nos cercan por todas partes, que no nos podiamos valer poco ni mucho; que no osábamos arremeter á ellos si no era todos juntos, porque no nos desconcertasen y rompiesen; y si arremetiamos como dicho tengo, hallábamos sobre veinte escuadrones sobre nosotros, que nos resistian; y estaban nuestras vidas en mucho peligro, porque eran tantos guerreros, que á puñados de tierra nos cegaran, sino que la gran misericordia de Dios nos socorria y nos guardaba.

Y andando en estas priesas entre aquellos grandes guerreros y sus temerosos montantes, parece ser acordaron de se juntar muchos dellos y de mayores fuerzas para tomar á manos á algun caballo, y lo pusieron por obra, y arremetieron, y echan mano á una muy buena yegua y bien revuelta, de juego y de carrera, y el caballero que en ella iba muy buen jinete, que se decia Pedro de Moron; y como entró rompiendo con otros tres de á caballo entre los escuadrones de los contrarios, porque así les era mandado, porque se ayudasen unos á otros, échanle mano de la lanza, que no la pudo sacar, y otros le dan de cuchilladas con los montantes y le

232