acompañar, y otros muchos hidalgos, hasta acercarnos á la vela, y con próspero tiempo en pocos dias llegamos á la villa de la Trinidad; y tomado puerto y saltados en tierra, lo que allí le avino á Cortés adelante se dirá.
Aquí en esta relacion verán lo que á Cortés le acaeció y las contrariedades que tuvo hasta elegir por capitan y todo lo demás ya por mí dicho; y sobre ello miren lo que dice Gómora en su historia, y hallarán ser muy contrario lo uno de lo otro, y cómo á Andrés de Duero, siendo secretario que mandaba la isla de Cuba, le hace mercader, y al Diego de Ordás, que vino ahora con Cortés, dijo que habia venido con Grijalva.
Dejemos al Gómora y á su mala relacion, y digamos cómo desembarcamos con Cortés en la villa de la Trinidad.