otras muchas pláticas, lo dejaré de decir, y diré que en aquella sazon era muy gran pueblo, y que estaba poblada la mitad de las casas en tierra y la otra mitad en el agua; agora en esta sazon está todo seco, y siembran donde solia ser laguna, y está de otra manera mudado, que si no lo hubiera de ántes visto, no lo dijera, que no era posible que aquello que estaba lleno de agua esté agora sembrado de maizales y muy perdido.
Dejémoslo aquí, y diré del solenísimo recebimiento que nos hizo Montezuma á Cortés y á todos nosotros en la entrada de la gran ciudad de Méjico.