CÓMO DESEMBARCAMOS EN UNA BAHÍA DONDE HABIA MAIZALES, CERCA DEL PUERTO DE POTONCHAN, Y DE LAS GUERRAS QUE NOS DIERON.
Y estando en las estancias y maizales por mí ya dichas, tomando nuestra agua, vinieron por la costa muchos escuadrones de indios del pueblo de Potonchan (que así se dice), con sus armas de algodon que les daba á la rodilla, y con arcos y flechas, y lanzas y rodelas, y espadas hechas á manera de montantes de á dos manos, y hondas y piedras, y con sus penachos de los que ellos suelen usar, y las caras pintadas de blanco y prieto enalmagrados; y venian callando, y se vienen derechos á nosotros, como que nos venian á ver de paz, y por señas nos dijeron que si veniamos de donde sale el sol, y las palabras formales segun nos hubieron dicho los de Lázaro, Castilan, Castilan, y respondimos por señas que de donde sale el sol veniamos. Y entónces paramos en las mieses y en pensar qué podia ser aquella plática, porque los de San Lázaro nos dijeron lo mismo; mas nunca entendimos al fin que lo decian.
Seria cuando esto pasó y los indios se juntaban, á la hora de las Ave-Marías, y fuéronse á unas caserías, y nosotros pusimos velas y escuchas y buen recaudo, porque no nos pareció bien aquella junta de aquella manera.
Pues estando velando todos juntos, oimos venir, con el gran ruido y estruendo que traian por el camino, muchos indios de otras sus estancias y del pueblo, y todos de guerra, y desque aquello sentimos, bien entendido teniamos que no se juntaban para hacernos ningun bien, y entramos en acuerdo con el capitan qué es lo que hariamos; y unos soldados daban por consejo que nos fuésemos luego á embarcar; y como