CÓMO ALZAMOS Á HERNANDO CORTÉS POR CAPITAN GENERAL Y JUSTICIA MAYOR HASTA QUE SU MAJESTAD EN ELLO MANDASE LO QUE FUESE SERVIDO, Y LO QUE EN ELLO SE HIZO.
Ya he dicho que en el real andaban los parientes y amigos del Diego Velazquez perturbando que no pasásemos adelante, y que desde allí de San Juan de Ulúa nos volviésemos á la isla de Cuba.
Parece ser que ya Cortés tenia pláticas con Alonso Hernandez Puertocarrero y con Pedro de Albarado, y sus cuatro hermanos, Jorge, Gonzalo, Gomez y Juan, todos Albarados, y con Cristóbal de Olí, Alonso de Ávila, Juan de Escalante, Francisco de Lugo, y conmigo é otros caballeros y capitanes, que le pidiésemos por capitan.
El Francisco de Montejo bien lo entendió, y estábase á la mira; y una noche á más de media noche vinieron á mi choza el Alonso Hernandez Puertocarrero y el Juan Escalante y Francisco de Lugo, que éramos algo deudos yo y el Lugo, y de una tierra, y me dijeron:
—«Ah señor Bernal Diez del Castillo, salid acá con vuestras armas á rondar, acompañaremos á Cortés, que anda rondando.»
Y cuando estuve apartado de la choza me dijeron:
—«Mirad, señor, tened secreto de un poco que agora os queremos decir, porque pesa mucho, y no lo entiendan los compañeros que están en vuestro rancho, que son de la parte del Diego Velazquez.»
Y lo que platicaron, fué: