—«Malinche, ó tú nos tienes por enemigos ó no muestras obras en lo que te vemos hacer, que no tienes confianza de nuestras personas y en las paces que nos has dado y nosotros á tí; y esto te decimos porque vemos que así os velais y venis por los caminos apercebidos como cuando veníais á encontrar con nuestros escuadrones; y esto, Malinche, creemos que lo haces por las traiciones y maldades que los mejicanos te han dicho en secreto para que estés mal con nosotros: mira no los creas; que ya aquí estás y te daremos todo lo que quisieres, hasta nuestras personas y hijos, y moriremos por vosotros; por eso demanda en rehenes todo lo que quisieres y fuere tu voluntad.»
Y Cortés y todos nosotros estábamos espantados de la gracia y amor con que lo decian; y Cortés les respondió con doña Marina que así lo tiene creido, é que no ha menester rehenes, sino ver sus muy buenas voluntades; y que en cuanto á venir apercebidos, que siempre lo teniamos de costumbre y que no lo tuviesen á mal; y por todos los ofrecimientos se lo tenia en merced y se lo pagaria el tiempo andando.
Y pasadas estas pláticas, vienen otros principales con gran aparato de gallinas y pan de maíz y tunas, y otras cosas de legumbres que habia en la tierra, y bastecen el real muy cumplidamente, que en veinte dias que allí estuvimos todo lo hubo sobrado; y entramos en esta ciudad á 23 dias del mes de Setiembre de 1519 años; é quedaráse aquí, y diré lo que más pasó.