en la costa y entre los manglares vieron que de hecho íbamos, vienen sobre nosotros con tantas canoas al puerto adonde habiamos de desembarcar, para defendernos que no saltásemos en tierra, que en toda la costa habia sino indios de guerra con todo género de armas que entre ellos se usan, tañendo trompetillas y caracoles é atabalejos; é como Cortés así vió la cosa, mandó que nos detuviésemos un poco y que no soltásemos tiros ni escopetas ni ballestas; é como todas las cosas queria llevar muy justificadamente, les hizo otro requerimiento delante de un escribano del Rey, que allí con nosotros iba, que se decia Diego de Godoy, é por la lengua de Aguilar, para que nos dejasen saltar en tierra, é tomar agua y hablalles cosas de Dios nuestro Señor y de su majestad; y que si guerra nos daban, que si por defendernos algunas muertes hubiese ó otros cualesquier daños, fuesen á su culpa y cargo, é no á la nuestra; y ellos todavía haciendo muchos fieros y que no saltásemos en tierra; si no que nos matarian.
Luego comenzaron muy valientemente á nos flechar é hacer sus señas con sus atambores para que todos sus escuadrones apechugasen con nosotros, é como esforzados hombres vinieron é nos cercaron con las canoas con tan grandes rociadas de flechas, que nos hirieron é hicieron detener en el agua hasta la cinta y en otras partes más arriba; y como habia allí en aquel desembarcadero mucha lama y ciénago, no podiamos tan presto salir della; é cargaron sobre nosotros tantos indios, que con lanzas á manteniente y otros á flecharnos hacian que no tomásemos tierra tan presto como quisiéramos, é tambien porque en aquella lama estaba Cortés peleando y se le quedó un alpargata en el cieno, que no lo pudo sacar, y descalzo el un pié salió á tierra.
Estuvimos en aquella sazon en grande aprieto, hasta que, (como digo) salió á tierra, y todos nosotros; é luego con gran osadía, nombrando al Sr. Santiago é arremetiendo á ellos, les hicimos retraer, y aunque no muy léjos, por causa de las grandes albarradas y cercas que tenian hechas de maderos gruesos, adonde se amparaban, hasta que se las deshicimos, é