CÓMO SE DETERMINÓ QUE FUÉSEMOS POR TLASCALA, Y LES ENVIÁBAMOS MENSAJEROS PARA QUE TUVIESEN POR BIEN NUESTRA IDA POR SU TIERRA, Y CÓMO PRENDIERON Á LOS MENSAJEROS, Y LO QUE MÁS SE HIZO.
Como salimos de Castilblanco, y fuimos por nuestro camino, los corredores del campo siempre delante y muy apercebidos, en gran concierto los escopeteros y ballesteros, como convenia, y los de á caballo mucho mejor, y siempre nuestras armas vestidas, como lo teniamos de costumbre.
Dejemos esto; no sé para qué gasto mis palabras sobre ello, sino que estábamos tan apercebidos, así de dia como de noche, que si diesen al arma diez veces, en aquel punto nos hallaran muy puestos, calzados nuestros alpargates, y las espadas y rodelas y lanzas puesto todo muy á mano; y con aquesta órden llegamos á un pueblezuelo de Xalacingo, y allí nos dieron un collar de oro y unas mantas y dos indias.
Y desde aquel pueblo enviamos dos mensajeros principales de los de Cempoal á Tlascala con una carta ó con un chapeo vedejudo de Flandes, colorado, que se usaban entónces, y puesto que la carta bien entendimos que no la sabrian leer, sino que como viesen el papel diferenciado de lo suyo, conocerian que era de mensajería, y lo que les enviamos á decir con los mensajeros cómo íbamos á su pueblo, y que lo tuviesen por bien, que no les íbamos á hacer enojo, sino tenellos por amigos; y esto fué porque en aquel pueblezuelo nos certificaron que toda Tlascala estaba puesta en armas contra nosotros, porque, segun pareció, ya tenian noticia cómo íbamos y que llevábamos con nosotros muchos amigos, así de Cempoal como los de Zocotlan y de otros pueblos por donde habiamos pasado, y