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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XXXII.

habia enviado adelante un indio de Cuba muy gran corredor é suelto, á dar mandado á Cortés para que le fuésemos á ayudar; é todavía el Francisco de Lugo, con gran concierto de sus ballesteros y escopeteros, unos armados é otros tirando, y algunas arremetidas que hacian, se sostenian con todos los escuadrones que sobre él estaban.

Dejémosle de la manera que he dicho, é con gran peligro, é volvamos al capitan Pedro de Albarado, que pareció ser habia andado más de una legua, y topó con un estero muy malo de pasar, é quiso Dios nuestro Señor encaminallo que volviese por otro camino hácia donde estaba el Francisco de Lugo peleando, como dicho tengo; y como oyó las escopetas que tiraban y el gran ruido de atambores y trompetillas, y voces é silbos de los indios, bien entendió que estaban revueltos en guerra, y con mucha presteza é con gran concierto acudió á las voces é tiros, é halló al capitan Francisco de Lugo con su gente haciendo rostro y peleando con los contrarios, é cinco indios muertos; y luego que se juntaron con el Lugo, dan tras los indios, que los hicieron apartar, y no de manera que los pudiesen poner en huida, que todavía los fueron siguiendo los indios á los nuestros hasta el real; é asimismo nos habian acometido y venido á dar guerra otras capitanías de guerreros adonde estaba Cortés con los heridos; mas muy presto los hicimos retraer con los tiros que llevaban muchos dellos, y á buenas cuchilladas y estocadas.

Volvamos á decir algo atrás, que cuando Cortés oyó al indio de Cuba que venia á demandar socorro, y del arte que quedaba Francisco de Lugo, de presto les íbamos á ayudar, y nosotros que íbamos y los dos capitanes por mí nombrados, que llegaban con sus gentes obra de media legua del real, y murieron dos soldados de la capitanía de Francisco de Lugo, y ocho heridos, y de los de Pedro de Albarado le hirieron tres, y cuando llegaron al real se curaron, y enterramos los muertos, é hubo buena vela y escuchas; y en aquellas escaramuzas matamos quince indios y se prendieron tres, y el uno parecia algo principal; y el Aguilar, nuestra lengua, les preguntaba que por qué eran locos é salian á dar guerra.

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