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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO LXIV.

Y los dos mensajeros fueron al real de Xicotenga, que estaba de allí obra de dos leguas, en unos pueblos y casas que me parece que se llamaban Tecuacinpacingo; y como les dieron la carta y dijeron nuestra embajada, la respuesta que les dió su capitan Xicotenga el mozo fué que fuésemos á su pueblo, adonde está su padre: que allá harian las paces con hartarse de nuestras carnes y honrar sus dioses con nuestros corazones y sangre, é que para otro dia de mañana veriamos su respuesta; y cuando Cortés y todos nosotros oimos aquellas tan soberbias palabras, como estábamos hostigados de las pasadas batallas é encuentros, verdaderamente no lo tuvimos por bueno, y á aquellos mensajeros halagó Cortés con blandas palabras, porque les pareció que habian perdido el miedo, y les mandó dar unos sartalejos de cuentas, y esto para tornalles á enviar por mensajeros sobre la paz.

Entónces se informó muy por extenso cómo y de qué manera estaba el capitan Xicotenga, y qué poderes tenia consigo, y les dijeron que tenia muy más gente que la otra vez cuando nos dió guerra, porque traia cinco capitanes consigo, y que cada capitanía traia diez mil guerreros.

Fué desta manera que lo contaba, que de la parcialidad de Xicotenga, que ya no habia del viejo padre del mismo capitan sino diez mil, y de la parte de otro gran cacique que se decia Masse-Escaci, otros diez mil, y de otro gran principal que se decia Chichimeca Tecle, otros tantos, y de otro gran cacique señor de Topeyanco, que se decia Tecapaneca, otros diez mil, é de otro cacique que se decia Guaxobcin, otros diez mil; por manera que eran á la cuenta cincuenta mil, y que habian de sacar su bandera y seña, que era un ave blanca, tendidas las alas como que queria volar, que parece como avestruz, y cada capitan con su divisa y librea; porque cada cacique así las tenia diferenciadas, como en nuestra Castilla tienen los duques y condes.

Y todo esto que aquí he dicho tuvímoslo por muy cierto, porque ciertos indios de los que tuvimos presos, que soltamos aquel dia, lo decian muy claramente, aunque no eran creidos.

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