cimiento dél habian ofrecido de todos los vecinos de aquella gran ciudad oro é plata y aljófar é piedras ricas, é que le habian bañado con mucha sangre de indios que sacrificaron, que habian tomado en las guerras, y de toda manera de diversidad de semillas que habia en toda la tierra, porque les diesen sus ídolos victorias é riquezas y muchos frutos.
Dirán ahora algunos letores muy curiosos que cómo pudimos alcanzar á saber que en el cimiento de aquel gran cu echaron oro y plata é piedras de chalchihuis ricas, y semillas, y lo rociaban con sangre humana de indios que sacrificaban, habiendo sobre mil años que se fabricó y se hizo.
Á esto doy por respuesta que desde que ganamos aquella fuerte y gran ciudad y se repartieron los solares, que luego propusimos que en aquel gran cu habiamos de hacer la iglesia de nuestro patron é guiador señor Santiago, é cupo mucha parte de solar del alto cu para el solar de la santa iglesia, y cuando abrian los cimientos para hacerlos más fijos, hallaron mucho oro y plata y chalchihuis, y perlas é aljófar y otras piedras.
Y asimismo á un vecino de Méjico que le cupo otra parte del mismo solar, halló lo mismo; y los oficiales de la hacienda de su majestad demandábanlo por de su majestad, que le venia de derecho, y sobre ello hubo pleito, é no se me acuerda lo que pasó, mas de que se informaron de los caciques y principales de Méjico y de Guatemuz, que entónces era vivo, é dijeron que es verdad que todos los vecinos de Méjico de aquel tiempo echaron en los cimientos aquellas joyas é todo lo demás, é que así lo tenian por memoria en sus libros y pinturas de cosas antiguas, é por esta causa se quedó para la obra de la santa iglesia de señor Santiago.
Dejemos esto, y digamos de los grandes y suntuosos patios que estaban delante del Huichilóbos, adonde está ahora señor Santiago, que se dice el Taltelulco, porque así se solia llamar.
Ya he dicho que tenian dos cercas de cal y canto ántes de entrar dentro, é que era empedrado de piedras blancas como losas, y muy encalado y