CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 447 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO CVIII.

Y dirán ahora dónde dormiamos, de qué eran nuestras camas, sino un poco de paja y una estera, y el que tenia un toldillo, ponelle debajo y calzados y armados, y todo género de armas muy á punto, y los caballos enfrenados y ensillados todo el dia; y todos tan prestos, que en tocando el arma como si estuviéremos puestos é aguardando para aquel punto; pues de velar cada noche, no quedaba soldado que no velaba.

Y otra cosa digo, y no por me jactanciar dello, que quedé yo tan acostumbrado de andar armado y dormir de la manera que he dicho, que despues de conquistada la Nueva-España tenia por costumbre de me acostar vestido y sin cama, é que dormia mejor que en colchones duermo; é ahora cuando voy á los pueblos de mi encomienda no llevo cama, é si alguna vez la llevo no es por mi voluntad, sino por algunos caballeros que se hallan presentes, porque no vean que por falta de buena cama la dejo de llevar; mas en verdad que me echo vestido en ella.

Y otra cosa digo, que no puedo dormir sino un rato de la noche, que me tengo de levantar á ver el cielo y estrellas, y me he de pasear un rato al sereno, y esto sin poner en la cabeza el bonete ni paño ni cosa ninguna, y gracias á Dios no me hace mal, por la costumbre que tenia; y esto he dicho porque sepan de qué arte andamos los verdaderos conquistadores, y cómo estábamos tan acostumbrados á las armas y velar.

Y dejemos de hablar en ello, pues que salgo fuera de nuestra relacion, y digamos cómo nuestro Señor Jesucristo siempre nos hace muchas mercedes. Y es, que en la isla de Cuba Diego Velazquez dió mucha priesa en su armada, como adelante diré, y vino en aquel instante á la Nueva-España un capitan que se decia Pánfilo de Narvaez.

447