una causa sin incluir, como parte de la definición, una conexión necesaria con su efecto, y que muestre claramente el origen de la idea expresada por la definición; y abandonaré gustosamente toda la controversia. Pero si se acepta la explicación anterior del asunto, esto será absolutamente impracticable. Si los objetos no tuvieran una conjunción regular entre sí, jamás habríamos concebido noción alguna de causa y efecto; y esta conjunción regular produce esa inferencia del entendimiento, que es la única conexión de la que podemos tener alguna comprensión. Quien intente una definición de causa que excluya estas circunstancias, se verá obligado a emplear términos ininteligibles o sinónimos del término que se esfuerza en definir. Y si se admite la definición antes mencionada, la libertad, cuando se opone a la necesidad, y no a la coacción, es la misma cosa que el azar, el cual se admite universalmente que no tiene existencia.
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Parte I
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