Así, supóngase que todos los autores, en todas las lenguas, coinciden en que, desde el primero de enero de 1600, hubo una oscuridad total en toda la tierra durante ocho días: supóngase que la tradición de este acontecimiento extraordinario sigue siendo firme y viva entre el pueblo; que todos los viajeros que regresan de países extranjeros nos traen relatos de la misma tradición, sin la menor variación o contradicción: es evidente que nuestros filósofos actuales, en vez de dudar del hecho, deberían aceptarlo como cierto y tendrían que buscar las causas de las cuales pudiera derivarse. La decadencia, corrupción y disolución de la naturaleza es un acontecimiento vuelto probable por tantas analogías, que cualquier fenómeno que parezca tender hacia esa catástrofe entra dentro del alcance del testimonio humano, si dicho testimonio es muy amplio y uniforme.
Pero supongamos que todos los historiadores que tratan sobre Inglaterra coincidieran en que, el primero de enero de 1600, la reina Isabel murió; que tanto antes como después de su muerte fue vista por sus médicos y por toda la corte, como es habitual