Ahora bien, este es un proceso de la mente o del pensamiento, cuyo fundamento quisiera yo conocer.
Todos admiten que no hay conexión conocida entre las cualidades sensibles y los poderes secretos; y, en consecuencia, que la mente no es conducida a formar tal conclusión acerca de su conjunción constante y regular por nada de lo que conoce de su naturaleza.
En cuanto a la Experiencia pasada, solo se le puede conceder que da información directa y cierta de aquellos objetos precisos y de aquel período de tiempo preciso que cayeron bajo su conocimiento; pero por qué esta experiencia debe extenderse a tiempos futuros y a otros objetos que, a lo que sabemos, pueden ser solo en apariencia similares; esta es la cuestión principal en la que insistiría.
El pan que antes comía me nutría; es decir, un cuerpo de tales cualidades sensibles estaba, en aquel tiempo, dotado de tales poderes ocultos: ¿pero se sigue de ello que otro pan deba nutrirme también en otro tiempo, y que a semejantes cualidades sensibles deban ir siempre acompañados semejantes poderes ocultos?
La consecuencia no parece en modo alguno necesaria. Al menos, debe reconocerse que hay aquí una consecuencia extraída por la mente; que se da un cierto paso; un proceso de pensamiento y una inferencia que necesita ser explicada.
Estas dos proposiciones están muy lejos de ser la misma: «He encontrado que a tal objeto siempre le ha seguido tal efecto», y «Preveo que a otros objetos, que son, en apariencia, similares, les seguirán efectos similares». Concederé, si os parece, que una proposición puede deducirse justamente de la otra; sé, de hecho, que siempre se deduce. Pero si insistís en que la inferencia se realiza mediante una cadena de razonamiento, os ruego que presentéis dicho razonamiento.