La segunda objeción va más allá y presenta esta opinión como contraria a la razón: al menos, si es un principio de la razón que todas las cualidades sensibles están en la mente, no en el objeto. Si se despoja a la materia de todas sus cualidades inteligibles, tanto primarias como secundarias, en cierto modo se la aniquila y solo se deja un cierto algo desconocido e inexplicable como causa de nuestras percepciones; una noción tan imperfecta que ningún escéptico considerará que vale la pena combatirla.
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Parte I
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