La más pequeña chispa puede aquí encender la mayor llama; porque los materiales están siempre preparados para ello. El avidum genus auricularum, la muchedumbre boquiabierta, recibe con avidez, sin examen, todo aquello que halaga la superstición y fomenta el asombro.
¿Cuántos relatos de esta naturaleza han sido detectados y refutados en su infancia en todas las épocas? ¿Cuántos otros han sido celebrados durante un tiempo y después han caído en el descuido y el olvido?
Cuando tales informes circulan por ahí, por consiguiente, la solución del fenómeno es obvia; y juzgamos de conformidad con la experiencia y la observación regulares, cuando lo explicamos mediante los principios conocidos y naturales de la credulidad y el engaño.
Y nosotros, ¿vamos a admitir una violación milagrosa de las leyes más establecidas de la naturaleza antes que recurrir a una solución tan natural?
No necesito mencionar la dificultad de detectar una falsedad en cualquier historia privada o incluso