Y, tal vez, nuestro progreso en la filosofía natural se vea principalmente retrasado por la falta de experimentos y fenómenos adecuados, los cuales se descubren a menudo por casualidad y no siempre pueden hallarse, cuando se necesitan, ni siquiera mediante la investigación más diligente y prudente.
Como la filosofía moral parece haber recibido hasta ahora menos mejoras que la geometría o la física, podemos concluir que, si hay alguna diferencia a este respecto entre estas ciencias, las dificultades que obstaculizan el progreso de la primera exigen un cuidado y una capacidad superiores para ser vencidas.
No hay ideas que ocurran en la metafísica que sean más oscuras e inciertas que las de poder, fuerza, energía o conexión necesaria, de las cuales nos es necesario tratar a cada momento en todas nuestras disertaciones.
Intentaremos, por tanto, en esta sección, fijar, si es posible, el significado preciso de estos términos y eliminar así una parte de esa oscuridad de la que tanto se se lamenta en esta clase de filosofía.
Parece ser una proposición que no admite mucha discusión el que todas nuestras ideas no son otra cosa que copias de nuestras impresiones, o, en otras palabras, que nos es imposible pensar en algo que no hayamos sentido antecedentemente, ya sea por nuestros sentidos externos o internos.
He procurado explicar y demostrar esta proposición, y he expresado mi esperanza de que, mediante una aplicación adecuada de la misma, los hombres puedan alcanzar una mayor claridad y precisión en los razonamientos filosóficos de la que hasta ahora han podido alcanzar.
Las ideas complejas pueden, tal vez, conocerse bien mediante la definición, que no es otra cosa que una enumeración de aquellas partes o ideas simples que las componen.