Cuando un hombre dice: «He hallado, en todos los casos pasados, tales cualidades perceptibles conjuntadas con tales poderes secretos», y cuando dice: «Similares cualidades perceptibles estarán siempre conjuntadas con similares poderes secretos», no incurre en una tautología, ni estas proposiciones son en ningún aspecto la misma.
Usted dice que la una proposición es una inferencia de la otra. Pero debe confesar que la inferencia no es intuitiva, como tampoco es demostrativa:
- ¿De qué naturaleza es, pues?
Decir que es experimental es dar por supuesta la cuestión. Pues todas las inferencias a partir de la experiencia suponen, como fundamento, que el porvenir se asemejará al pasado y que poderes similares serán conjuntados con cualidades perceptibles similares.
Si hay alguna sospecha de que el curso de la naturaleza pueda cambiar, y de que el pasado no sea regla para el futuro, toda experiencia se vuelve inútil y no puede dar lugar a ninguna inferencia ni conclusión.
Es imposible, por tanto, que argumento alguno procedente de la experiencia pueda probar esta semejanza del pasado con el futuro; ya que todos estos argumentos se fundan en la suposición de dicha semejanza.
Permítase que el curso de las cosas haya sido hasta ahora todo lo regular que se quiera; eso solo, sin algún nuevo argumento o inferencia, no prueba que vaya a seguir siéndolo en el futuro.
En vano pretendéis haber aprendido la naturaleza de los cuerpos a partir de vuestra experiencia pasada. Su naturaleza secreta, y en consecuencia todos sus efectos e influencia, pueden cambiar sin que se produzca ningún cambio en sus cualidades sensibles.