¿Se ha de decir que, a partir de una serie de experimentos uniformes, inferimos una conexión entre las cualidades sensibles y los poderes secretos?; esto, debo confesar, parece la misma dificultad, expresada en otros términos.
La pregunta aún persiste: ¿en qué proceso de argumento se funda esta inferencia? ¿Dónde está el medio, las ideas interpositoras, que unen proposiciones tan sumamente alejadas la una de la otra?
Se confiesa que el color, la consistencia y otras cualidades sensibles del pan no parecen tener, por sí mismas, ninguna conexión con los poderes secretos de nutrición y sustento.
Pues de otro modo podríamos inferir estos poderes secretos a partir de la primera aparición de estas cualidades sensibles, sin la ayuda de la experiencia; contrariamente al sentimiento de todos los filósofos y contrariamente a la más evidente realidad de los hechos.
He aquí, pues, nuestro estado natural de ignorancia con respecto a los poderes e influencia de todos los objetos.
¿Cómo se remedia esto mediante la experiencia?
Tan solo nos muestra una serie de efectos uniformes, derivados de ciertos objetos, y nos enseña que esos objetos particulares, en ese momento particular, estaban dotados de tales poderes y fuerzas.
Cuando se produce un nuevo objeto dotado de cualidades sensibles similares, esperamos poderes y fuerzas similares, y buscamos un efecto semejante. De un cuerpo del mismo color y consistencia que el pan, esperamos un alimento y un sustento semejantes.
Pero esto es, sin duda, un paso o progreso de la mente que necesita explicación.