- Estas dos circunstancias forman el todo de esa necesidad que atribuimos a la materia. * Más allá de la conjunción constante de objetos similares y de la consiguiente inferencia del uno al otro, no tenemos noción alguna de necesidad
Si aparece, por lo tanto, que todo el género humano ha admitido siempre, sin ninguna duda ni vacilación, que estas dos circunstancias se dan en las acciones voluntarias de los hombres y en las operaciones de la mente, debe concluirse que todo el género humano ha estado siempre de acuerdo en la doctrina de la necesidad, y que hasta ahora solo han disputado por no haberse entendido mutuamente.
En cuanto a la primera circunstancia, la conjunción constante y regular de sucesos similares, es posible que logremos convencernos mediante las siguientes consideraciones.
Es universalmente reconocido que existe una gran uniformidad entre las acciones de los hombres, en todas las naciones y épocas, y que la naturaleza humana sigue siendo la misma en sus principios y operaciones. Los mismos motivos siempre producen las mismas acciones. Los mismos sucesos se siguen de las mismas causas.
Ambición, avaricia, amor propio, vanidad, amistad, generosidad, espíritu público: estas pasiones, mezcladas en diversos grados y distribuidas por la sociedad, han sido, desde el principio del mundo y siguen siendo, la fuente de todas las acciones y empresas que se han observado jamás entre la humanidad.
¿Queréis conocer los sentimientos, las inclinaciones y el curso de la vida de los griegos y de los romanos? Estudiad bien el carácter y las acciones de los franceses y de los ingleses: no podéis equivocaros mucho si trasladáis a los primeros la mayoría de las observaciones que hayáis hecho respecto a los segundos.