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nydus/An Enquiry Concerning Human UnderstandingPublic
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XI. De una providencia particular y de un estado futuro

considerar jamás que los hombres no razonan de la misma manera que usted, sino que deducen muchas consecuencias de la creencia en una Existencia divina, y suponen que la Divinidad infligirá castigos al vicio y otorgará premios a la virtud, más allá de los que aparecen en el curso ordinario de la naturaleza. Si este razonamiento de ellos es justo o no, no importa. Su influencia sobre su vida y conducta ha de ser la misma. Y aquellos que intentan desengañarles de tales prejuicios podrán ser, que yo sepa, buenos razonadores, pero no puedo admitir que sean buenos ciudadanos y políticos; puesto que liberan a los hombres de un freno sobre sus pasiones y hacen que la infracción de las leyes de la sociedad sea, en cierto aspecto, más fácil y segura.

Después de todo, tal vez pueda estar de acuerdo con su conclusión general en favor de la libertad, aunque partiendo de premisas distintas a aquellas sobre las que usted se esfuerza en fundamentarla.

Pienso que el Estado debe tolerar todos los principios de la filosofía; ni existe un solo caso en que un gobierno haya visto perjudicados sus intereses políticos por semejante indulgencia.

No hay entusiasmo entre los filósofos; sus doctrinas no resultan muy seductoras para el pueblo; y no se puede imponer ninguna restricción a sus razonamientos que no acarree consecuencias peligrosas para las ciencias, e incluso para el Estado, al abrir el camino a la persecución y a la opresión en cuestiones en las que la generalidad de la humanidad está más profundamente interesada y concernida.

Pero se me ocurre (continué) con respecto a vuestro argumento principal, una dificultad, que voy a proponeros sin insistir en ella; no sea que nos conduzca a razonamientos de una naturaleza demasiado sutil y delicada.

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